El futbolista pacense estaba ayer más animado, después de que el día anterior le comunicaran que la lesión era más grave de lo previsto y que hasta Navidad no podrá ser útil al equipo. Le queda un año más de contrato pero el "palo" recibido fue muy duro y le está costando asimilarlo ya que pensaba que iba a estar a disposición del técnico en menos período de tiempo más breve.
Numerosos aficionados llamaron ayer a este periódico para darle ánimos al jugador, máxime cuando se ha sabido que el futbolista no dudó en arriesgarse por el bien del equipo y optó por no pasar por el quirófano hasta que no acabara la temporada con el fin de colaborar con sus compañeros en la lucha por conseguir el ascenso. Incluso, el doctor Pedro Luis Ripoll, que le operó el miércoles en San Carlos, confesó que "en 30 años de profesión no he visto un futbolista que se haya implicado tanto por el club sabiendo el riesgo que corría".
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