La parroquia franjiverde demostró que estaba preparada para el partido desde mucho antes de que comenzara. Más de dos mil seguidores aguardaron a las puertas del estadio Martínez Valero la llegada del autobús en el que venían los jugadores del Elche con su técnico, José Bordalás, al frente. Desde que el autocar comenzó a enfilar la Avenida de Manuel Martínez Valero comenzaron a sonar las bocinas y las trompetas, así como a ondear las banderas y bufandas que portaban los aficionados. Todos eran conscientes de que se iba a afrontar el partido más importante para el Elche desde hace 23 años, y querían aportar su granito de arena.

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