El Elche se merecía un triunfo como el que consiguió ayer en El Alcoraz de Huesca ante el conjunto oscense. El gol de Acciari, en el minuto 93, hizo justicia a un equipo que a pesar de jugar 45 minutos con un jugador menos, por la expulsión rigurosa de Héctor Verdés, nunca se vino abajo y jamás dio por bueno el empate y buscó la victoria hasta el final. Lo que la diosa fortuna le había negado el miércoles ante el Córdoba se lo concedió ayer, aunque con una diferencia, el equipo andaluz no lo mereció, mientras que el Elche puso toda la carne en el asador para que el partido cayera de su lado y al final tuvo el premio a su constancia.La primera parte resultó soporífera y terminó con la expulsión de roja directa de Héctor Verdés en el minuto 45, por una supuesta agresión del central franjiverde a Camacho, y la rotura muscular de Perico, en el minuto 34. Una vez más el listón de los árbitros con el Elche está muy alto y en una jugada que ni siquiera era falta Gil Manzano se inventó una expulsión. No cabe duda que el colegio quería ponerse al nivel de los dos equipos y cometió un error que benefició a los locales. Por lo demás, ni Huesca, ni tampoco Elche ofrecieron nada a los aficionados de El Alcoraz que fuera reseñable.
José Bordalás cambió de sistema e introdujo cuatro cambios con relación al once que jugó el miércoles con el Córdoba pero no logró el resultado apetecido. Su equipo no se acercó en ningún momento al área de Cabrero. Sólo dos disparos de Perico y Ángel lograron que el meta local justificara su sueldo en la primera mitad. En el bando local, igual. Los únicos acercamientos que llegaron a las postrimerías de Juan Carlos estuvieron propiciados por errores de la defensa franjiverde. En un centro de Camacho, el lateral Flaño estuvo muy cerca de realizar un autogol y un error del navarro Gilvan estuvo muy cerca de batir al meta franjiverde, pero el exmeta del Villarreal salió rápido y evito lo peor.
Tras el descanso, Bordalás puso en el campo a Etxeita y quitó a Linares. Colocó dos líneas de contención y dejó arriba a Ángel. El equipo tuvo desde el principio la certeza que con diez jugadores también se pueden ganar un partido y que para ello debían de correr como malditos sobre el terreno de juego.
Las líneas estuvieron muy juntas y con Xumetra, Palanca y Ángel se intentaba sorprender al rival, además de con las jugadas de estrategia. Nada más empezar el segundo período, Ángel intentaba sin suerte un vaselina a Cabrero, que el meta oscense adivinó sin problemas. En el 53, Edu Albacar, de forma magistral, picaba un balón por encima de la barrera rival, ejecutando una falta al borde del área, que Ángel estuvo muy cerca de convertir en gol. Su remate lo rechazo el meta rival en su salida con el cuerpo.
En el 62, de nuevo Edu Albacar, le ponía un balón a la cabeza de Acciari, pero el argentino remataba a las manos del Cabrero. Eran momentos de dominio franjiverde y los pitos comenzaron na aflorar en el coliseo aragonés hasta que en el 69 Camacho intentaba un gol olímpico al ejecutar un córner. El balón pegó en el segundo palo y terminó fuera. Cinco minutos más tarde Tariq se iba de su marcador y desde fuera del área conectaba un potente chut que sacaba con una mano Juan Carlos. Ahí murieron los intentos rivales ya que con la salida de Nicki Bille el Elche pegó un nuevo arreón al partido y Xumetra estuvo muy cerca de marcar, al igual que Edu Albacar, al lanzar una golpe franco directo dentro del área pequeña.
Lo mejor estaba por llegar. Pelegrín, en el 92, le remataba en el segundo palo un córner botado por Edu Albacar que peinó Acciari y el árbitro dejó seguir la jugada. El balón atravesó la línea antes de que lo despejara un defensa rival a córner. Y en el saque de esquina Acciari hizo justicia y redimió a un Elche que volvió a demostrar que cuando tiene que bajar a la mina y picar carbón lo hace como nadie. Todos sus jugadores merecen un monumento. El fútbol le devolvió lo que le quitó ante el Córdoba.
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