martes, 22 de noviembre de 2011

Sin complejos

El chut.

Sí. Es para quitarse el sombrero. Lo dijo José Bordalás al término del encuentro ante el Deportivo de La Coruña. Lo de este Elche no es normal. Ante los gallegos se demostró que este Elche se aferra a su sufrimiento, lucha, intensidad y entrega para ganar los partidos. Y que, sin lugar a dudas, es el equipo más incómodo y jodido de la categoría, permítaseme la expresión, porque nunca se le puede dar por muerto o herido.
Se vio ante el Depor, cuando estaba contra las cuerdas o medio grogui tras tirar por la borda la renta de 2-0, Xumetra se erigió en Messi y en un gol antológico volvió a poner las cosas en su sitio. Este triunfo significa una inyección extra de moral de puertas para dentro. Y que los complejos del principio -sobre todo en las alusiones al bajo coste en los fichajes realizados por Bordalás-, deben desaparecer.
Siete semanas sin perder -a excepción del partido aplazado ante el Córdoba-, tres victorias y dos empates, han originado que el Elche viva su mejor momento. En este primer tercio de Liga, los franjiverde ya están en playoff, a dos puntos del ascenso directo.
Estos números deben servir para que desaparezcan los complejos, sea quien sea el rival; que verdaderamente este Elche, con su estilo, es capaz de lo mejor y lo peor, pero fiel a su estilo es difícil de ser barrido. Y ese es el camino que hay que seguir.
Y qué mejor tarjeta de presentación para encarar la semana del derbi ante el Hércules en el Rico Pérez, donde los franjiverde para nada se van a sentir solos en esta aventura porque la presencia masiva de aficionados locales está más que garantizada.
Hacía tiempo que un derbi no llegaba con los dos equipos instalados en lo más alto. Sin lugar a dudas, estamos ante una semana apasionante en el mejor derbi del siglo XXI. Las estadísticas cuentan, pero sobre el terreno de juego todo quedará en un segundo plano. ¿Favorito? Pues creo que en esta ocasión, yo lo veo al 50 por cien, pero con la baza del líder Hércules por jugar como local.
Ni Elche ni Hércules, gane quien gane, festejarán nada más que un triunfo porque para hacer realidad los objetivos, habrá que esperar muchos meses todavía.
Y lo ideal, que esa gran fiesta del fútbol, sea de guante blanco como ha venido siendo una costumbre en los últimos tiempos. Eso ante todo, porque muchos ojos del panorama futbolístico español estarán puestos en el José Rico Pérez.
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